Arxiu mensual: octubre de 2014

Com arribar 18 octubre al CIE? Busos llançadora disponibles

L’Encerclada al Centre d’Internament per a Estrangers (CIE) de Barcelona, el segon acte de la mobilització ciutadana de la campanya Tancarem el CIE, es farà el dissabte dia 18 d’octubre a partir de les 17h de la tarda davant del centre, situat al carrer E de la Zona Franca de Barcelona. Us convoquem a ser-hi per mostrar el rebuig al centre i reclamar-ne el seu tancament. Per a facilitar l’accés a la mobilització, l’organització facilitarà busos llançadora gratuïts des de la parada Bellvitge del metro (L1). Us recomanem que agafeu els busos com més aviat millor, a partir de les 16h, per evitar aglomeracions; no us espereu als darrers busos llançadora.

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Com arribar al CIE?

  • Bus llançadora: Bellvitge (L1) – CIE

o   Es podrà agafar a l’estació de metro de Bellvitge (L 1) a partir de les  16h i hi haurà busos fins les 17,30h.  Us recomanem agafar els primers busos. De tornada, els busos llançadora al CIE sortiran a partir de les 19 h de la tarda.

  • En transport públic

o   Es pot agafar l’autobús  109 a Pl. Espanya

o   Es pot agafar l’autobús 21 a l’avinguda Paral·lel

  • En bicicleta:

o   Punt de trobada: Plaça Espanya / Av. Reina Maria Cristina a les 16h.

  • En vehicle privat:

La ruta des de plaça Espanya dura 15 minuts en vehicle privat.

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Los rostros del CIE, Abdou Sech

Pau Coll – Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Abdou Sech. Senegal. 53 días en el CIE.

Adbou no se llama Abdou. Escogió este nombre para aparecer en el reportaje en recuerdo de un amigo suyo deportado hace poco más de un mes. Esconde su identidad por la orden de expulsión que tiene vigente. Su historia empieza en el 2008 en un hospital de la periferia de Kaolack, Senegal, en el que su madre agonizaba. “Yo no soy el mayor, pero mi madre, cuando moría en el hospital, sus ultimas palabras me las dijo a mi: cuida de tu familia”. Abdou se quedó sin padre ni madre y con 6 hermanos “y desde ese día he sacrificado mi vida para venir aquí. He hecho 4 días de mar, sin comer, sin beber…Yo he venido con amigos de mi mismo barrio, se han muerto delante mío, en la patera mismo. Te mueres, la gente te mira, estas muerto, te cogen, y al agua”.

Hoy, Abdou vive en uno de esos pueblos de la costa mediterránea que los turistas invaden 3 meses al año. El 31 de marzo de este año fue detenido en la estación de tren del aeropuerto del Prat en Barcelona. Fue entonces cuando supo que tenía una orden de expulsión del país que nunca se le había notificado. Fue entonces cuando conoció el CIE de la Zona Franca de Barcelona.

“La comida es… tu sabes que esto no lo vas a comer, malísima. Nunca comería eso en la calle. Y la poli, cuando vienen enfadados, tu tienes que pagar los platos rotos. Yo he iniciado dentro una huelga de hambre. Cuando yo estaba dentro, había una paisano mío (refiriéndose a Mamadou Balde), cuando el llevaba cinco días nos empezamos a conocer, hablamos, compartimos tabaco y tal. Yo cada día lo veía peor, se encontraba flojo, cada día mas delgado, tosía y le salía sangre.” Una noche, justo antes de entrar en las celdas, Mamadou se desplomó delante de todo el mundo. A las pocas horas estaba hospitalizado y diagnosticado con tuberculosis. Al día siguiente, aproximadamente la mitad de personas internas en el CIE de la Zona Franca se plantaron en huelga de hambre para pedir análisis médicos. “Están jugando con mi vida, yo no lo voy a permitir, yo he entrado sano, si me expulsan me tienen que llevar sano a mi país, si me sueltan, también: me tienen que soltar sano”.

Los huelguistas consiguieron negociar directamente con el director del centro, que aprobó una revisión medica para las personas más cercanas a Mamadou. Abdou estuvo entre los seis primeros analizados. Los seis dieron positivo en tuberculosis y se les agendó una segunda prueba al cabo de 4 días para confirmar el diagnóstico. La mayoría de estas pruebas nunca se pudo realizar. Cinco de los seis positivos fueron puestos en libertad antes, incluyendo a Abdou. “Me he encontrado bien. Fui al médico pero aún tengo que esperar que me manden la tarjeta del médico de aquí”.

Los rostros del CIE, Ion Starescu

Pau Coll – Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Ion Starescu. Rumania, 56 días en el CIE.

Ion era vigilante de seguridad en Rumania, un oficio que lo convirtió en un hombre rudo. Vino hace ocho años. Trabajando en la construcción en Madrid se gana mucho más que como custodio en Buzău, su ciudad natal, pero al poco tiempo se quedo sin trabajo y en la calle. Pensó en regresar pero su pareja, una inmigrante peruana con problemas de salud, le hizo quedarse. Actualmente vive en un descampado a cambio de vigilarlo.

Durante la conversación su novia le llama en varias ocasiones, tiene miedo de que sea demasiado sincero. Ion esta amenazado. “Vino el jefe de la policía y me dijo -piénsate en hablar al periódico o a otra cosa porque tu puedes morir en cualquier momento, sabemos donde vives-. No pasa nada, nadie tiene dos vidas, por dios”. A Ion lo detuvieron volviendo de un comedor social, era el 29 de abril de 2014 y lo encerraron en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid. “Es más como una cárcel de Guatemala, por dios, traen un perro y un perro no come . Entré con 84 y mira como estoy ahora, 60 kilos peso, en dos meses.”

A Ion le notificaron cinco veces orden de expulsión. Cuenta como en dos ocasiones le subieron a un vuelo comercial que se dirigía a Rumania. Iba maniatado y escoltado por cuatro agentes, pero encontró la manera de impedir su deportación. “Les pedí que quería hablar con el comandante de el avión. Yo tengo la familia aquí, yo no quiero viajar a Rumania, le dije. -No pasa nada, en cinco minutos eres libre, yo soy el comandante y el avión es mío-“. Repetidamente, los policías golpearon a Ion en las costillas pidiéndole que hablara en castellano, pero el piloto del avión solo hablaba rumano. Los pasajeros estaban asustados. Asegura que en el furgón de vuelta los golpes se repitieron, siempre en el cuerpo. Nunca en la cara.

Ion cuenta que después de las agresiones ni el doctor del centro ni Cruz Roja le quisieron hacer un parte médico. También afirma que recibió golpes dentro del CIE. “Los que más reciben son los de Suramérica, reciben mucho más, no sé porqué”.

“Yo tengo mi pasaporte, yo me voy solo a Rumania, no con violencia, no con golpes, así, me voy cuando yo quiero porque soy europeo, hoy estoy aquí y mañana en Francia, o donde quiera”.

Los rostros del CIE, Zauhi Mohamed

Pau Coll – Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Ion Starescu. Rumania, 56 días en el CIE.

Ion era vigilante de seguridad en Rumania, un oficio que lo convirtió en un hombre rudo. Vino hace ocho años. Trabajando en la construcción en Madrid se gana mucho más que como custodio en Buzău, su ciudad natal, pero al poco tiempo se quedo sin trabajo y en la calle. Pensó en regresar pero su pareja, una inmigrante peruana con problemas de salud, le hizo quedarse. Actualmente vive en un descampado a cambio de vigilarlo.

Durante la conversación su novia le llama en varias ocasiones, tiene miedo de que sea demasiado sincero. Ion esta amenazado. “Vino el jefe de la policía y me dijo -piénsate en hablar al periódico o a otra cosa porque tu puedes morir en cualquier momento, sabemos donde vives-. No pasa nada, nadie tiene dos vidas, por dios”. A Ion lo detuvieron volviendo de un comedor social, era el 29 de abril de 2014 y lo encerraron en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid. “Es más como una cárcel de Guatemala, por dios, traen un perro y un perro no come . Entré con 84 y mira como estoy ahora, 60 kilos peso, en dos meses.”

A Ion le notificaron cinco veces orden de expulsión. Cuenta como en dos ocasiones le subieron a un vuelo comercial que se dirigía a Rumania. Iba maniatado y escoltado por cuatro agentes, pero encontró la manera de impedir su deportación. “Les pedí que quería hablar con el comandante de el avión. Yo tengo la familia aquí, yo no quiero viajar a Rumania, le dije. -No pasa nada, en cinco minutos eres libre, yo soy el comandante y el avión es mío-“. Repetidamente, los policías golpearon a Ion en las costillas pidiéndole que hablara en castellano, pero el piloto del avión solo hablaba rumano. Los pasajeros estaban asustados. Asegura que en el furgón de vuelta los golpes se repitieron, siempre en el cuerpo. Nunca en la cara.

Ion cuenta que después de las agresiones ni el doctor del centro ni Cruz Roja le quisieron hacer un parte médico. También afirma que recibió golpes dentro del CIE. “Los que más reciben son los de Suramérica, reciben mucho más, no sé porqué”.

“Yo tengo mi pasaporte, yo me voy solo a Rumania, no con violencia, no con golpes, así, me voy cuando yo quiero porque soy europeo, hoy estoy aquí y mañana en Francia, o donde quiera”.

Los rostros del CIE, Hibra

Pau Coll – Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Hibra , Senegal. 39 días en el CIE.

Hibra es un nombre falso. Este hombre de 34 años siempre usa el nombre de un sobrino suyo cuando habla con desconocidos sobre su historia. “Yo vine aquí para conseguir un futuro mejor para mis hijos, un futuro que yo nunca he tenido, por eso arriesgué mi vida, por ellos. He venido a España tres veces: en 2006, 2007 y 2008. Las dos primeras veces no tuve suerte, pero me mandaron al Senegal sin ningún problema. En 2008 cuando me pillaron, me juzgaron y me acusaron por ser el capitán del barco (la patera). Me condenaron a tres años”. Hidra era pescador en Dakar, y tenia una barcaza.

“Esos tres años yo lo he pagado como se tiene que pagar, porque tampoco hay otra solución no? Y lo pago dignamente, no he tenido problemas con nadie (…) Ahora mismo el mejor amigo que tengo es el capellán de la cárcel, el mejor amigo que tenemos todos los inmigrantes aquí. Yo le llamo ‘viejo Nacho’. Lo poco que ganaba en la cárcel él me ayudaba para mandarlo a mi familia”.

Terminada su condena, Hibra fue liberado de la cárcel. Vivió y trabajó durante tres años en la localidad de Valeria la Buena (Valladolid) como cuidador de caballos. “Me gustaba pero no es lo mío, pero yo cualquier trabajo intento hacerlo porque a mi en la vida lo que me da felicidad es trabajar y cuidar a mi familia”. El 17 de enero del 2014 Hibra se dirigía a Valladolid a comprar alimentos cuando fue detenido por no tener documentación y trasladado al Centro de Internamiento de Aluche, en Madrid. “El Cie es inhumano. Yo pasé tres años en la cárcel y un mes y medio en el CIE, si quieren llevarme al CIE prefiero estar el doble de tiempo en la cárcel, es lo peor que he visto en mi vida”.

“Yo lo que me pensaba era grave porque había un avión el día 13 de febrero para el Senegal. Por eso me cogieron”. ONGs, amigos y funcionarios publicos de Valeria hicieron escritos a su favor para que no lo deportaran. “Por eso estoy hablando contigo, si no fuera por el apoyo de toda la gente ahora no estaría aquí. El alcalde de Valeria, la gente de Cubilla de Serrato, el viejo Nacho. La gente que me ayuda están ayudando a los inmigrantes todos los días, pero no se ve”. Él se salvo, pero, según Hibra, el 13 de febrero, 34 personas que estaban encerradas en el CIE de Aluche fueron deportadas al Senegal. “Te tienes que portar muy bien muy bien o super bien para que no te peguen (…) Yo no tuve problemas, si pides derechos pero no te los dan pues no los pidas, agaché la cabeza hasta ahora”.

El día que Hibra fue liberado, los vecinos de Valeria la Buena organizaron una fiesta.

Mar de Maimunà, de Bel Olid

Avui us presentem un conte de Bel Olid, traductora i escriptora que ha escrit sobre els centres d’internament per a persones estrangeres. Va escriure aquest conte després d’un viatge a Malta, on va conèixer un centre d’internament.

Mar de Maimunà de Bel Olid

Li havien explicat molt bé com era el camp: els contenidors arrenglerats que fan de cases, el sol tapant-ho tot, la pols, l’aixeta comuna a l’entrada. Oficialment no es deia «camp», «camp» és una paraula lletja que porta a concentració, refugiats, militar. Oficialment es deia «centre obert» i era una millora respecte del «centre d’internament», que també es deia «centre» però era una presó.

La Margie sabia, perquè li havien explicat, com era el camp, i sabia que no havia d’esperar-ne res. Però en el fons pensava que un centre obert havia de ser per força una mica millor que un centre d’internament. Al centre d’internament no hi havia anat mai, tampoc, però l’imaginava com les presons de les pel•lícules, amb reixes i portes de barrots que es tanquen. Net, asèptic. Els interns (els presos, en realitat) uniformats, ben endreçats cadascú a la seva cel•la, el gris dominant-ho tot, com un mar d’hivern que es mou poc i dóna una calma trista, però calma al cap i a la fi. Continua la lectura de Mar de Maimunà, de Bel Olid

Los rostros del CIE, Mohsan

Pau Coll – Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Mohsan, Pakistan. 25 días en el CIE.

Mohsan escogió este nombre para el reportaje porque es el más querido de sus 6 hermanos, todos ellos residentes en Pakistán. Esconde su rostro por miedo a ser detenido de nuevo. Con 21 años abandonó la pobreza en que vivía para iniciar un éxodo andando desde Islamabad, que acabaría más de un año después en España. Al principio sobrevivía en Castilla y León vendiendo rosas en la vía publica, pero la presión policial lo obligó a trasladarse hasta Guipúzcoa. Euskadi aún otorga ayudas económicas a personas solas en situación de desarraigo.

A principios del pasado mes de julio, Mohsan tuvo una discusión con su pareja en una cafetería. La discusión se encendió y la policía intervino. El joven pakistaní fue trasladado a una comisaria cercana donde pasó 24 horas antes de ser puesto en libertad. Para su sorpresa, en la calle le esperaban dos Policías Nacionales vestidos de civil que lo obligaron a irse con lo puesto a la Comisaría General de Extranjería en Donostia. Allí, Mohsan descubrió que existía una orden para mandarlo de regreso a Pakistán.

Tramitada la expulsión, Mohsan fue trasladado al CIE de Aluche en Madrid. “Mal, ni la comida bien, ni dormir bien, nada. Yo no tengo culpa, yo no he vendido droga, no me han denunciado nunca, nunca, nunca. Por qué me encierran un mes?”.

Lejos de su lugar de residencia, Mohsan no pudo recibir ninguna visita en el CIE. Sus conocidos en Madrid también son pakistaníes y ninguno de ellos se atrevía a acercarse al centro por miedo a ser detenidos.“No solo yo lloraba, mucha gente mayor allí también lloraban: paquistaníes, marroquíes…”. El 28 de julio fue puesto en libertad. Solo y sin dinero, Mohsan se vio obligado a pedir dinero prestado a diferentes compatriotas suyos para poder pagar el billete en autobús hasta Guipúzcoa. “Una persona, si tiene culpa, la cárcel esta bien, pero yo nunca antes había estado en la cárcel, ni nunca denunciado, yo no pensaba que nunca iría a la cárcel. (…) Aunque yo tenga hambre, no robo.”

Los rostros del CIE, Mustapha Karroumi

Pau Coll - Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Mustapha Karroumi. Marruecos, 75 días en un CIE.

El 14 de febrero del 2000, Mustapha se escondió en la caja de un camión durante 36 horas para llegar a España. Tenia 18 años y se había quedado solo en Marruecos. Toda su familia vivía ya en Cataluña. El viaje fue un éxito y consiguió llegar a Molins de Rei donde trabajó en la construcción hasta que la crisis empezó a golpear.“En 2007 la empresa empezó a ir mal y empezaron a despedir gente. En la misma empresa trabajaba yo, mi padre y mi cuñado. Luego estuve un tiempo en el paro”. En el 2011, Mustapha perdió la residencia aún teniendo más de cinco años cotizados.

“Sin mirar cuanto tiempo llevaba aquí, sin mirar si he trabajado, sin mirar por mi familia ni por nada”. El 16 de enero del 2011 le pidieron la documentación en una estación de tren. “Cumplí casi los 60 días, que es el máximo que se puede estar en el CIE, pero cuando me faltaban seis días me deportaron” A las 4 de la mañana se presentaron en su celda: “levanta el culo que tienes 5 minutos para recoger tus cosas, te vas a tu país” le dijeron. “Estuve en Marruecos un año y cuatro meses, ya deportado y con una orden de expulsión. Estuve allí como un loco perdido, no tenia a nadie, mis padres vivían aquí, tengo siete sobrinos viviendo aquí, yo sentía que me habían quitado el derecho a estar con mi familia”.

“En el verano del 2012 volví a regresar, nadando hasta la playa de Melilla y conseguí esconderme en un ferry”. A los dos meses de regresar a Cataluña, Mustapha se casó con su actual esposa. Un año después fue enviado, por segunda vez, al CIE de la Zona Franca de Barcelona. “Una semana antes de salir yo, a uno le tenían la cara desfigurada, no te digo que te peguen con la porra, no, no, a puñetazos, a codazos… te desfiguran la cara, a mi me la han desfigurado”. En una ocasión, le encontraron un encendedor en la celda, “entraron como diez agentes de golpe, me tocó que estaba con cuatro [internos] que no hablaban bien el castellano, yo era el único que hablaba bien, pues empecé a hablar, y al hablar, pues recibí, los otros eran jóvenes”. Resulta que el castigo eran nueve segundos de descarga eléctrica con un ‘taser’, a escoger entre la espalda y los pies. “Al que era mayor le dije: bueno, vamos a comernos el marrón tu y yo y dejamos a estos tres. Elegimos los pies. Nueve segundos, dije. Asumimos el castigo”. Los policías nacionales dijeron que iban a castigar a los cinco, pero el ‘taser’ no tenía batería así que lo harían de otra manera. “Antes de que pudiera entender a qué “manera” se refería ya había recibido un guantazo. Llevaban guantes, pero cada cada golpe me tumbaba al suelo. Luego me cogían dos agentes y me ponían de pie, y uno me cogía del pelo hacia atrás poniendo la cara bien. Y otro guantazo y al suelo. Seis veces me lo hicieron”. Todos los internos recibieron, solo el más joven se libró.

Mustapha es uno de los pocos inmigrantes que se han atrevido a denunciar judicialmente agresiones sufridas en los Centros de Internamiento de Extranjeros. Su proceso se encuentra en fase de instrucción, pero ya ha podido declarar. “Pero te digo tío, allí se maltrata a la gente. Yo he estado en una cárcel de marruecos un mes, pero que se te pongan diez funcionarios y te revienten la cara así… no, tío, así no.No es por lo que me han hecho a mi. Murieron dos personas allí dentro y no quiero que les pase a otras personas y ya está”. Mustapha no tiene el dato correcto: son cuatro las personas que han muerto en el interior del CIE de la Zona Franca.

Los rostros del CIE, Mamadou Balde

Pau Coll - Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

 

 

MAMADOU BALDE. Senegal. 30 días en un CIE.

“Yo les dije que no estaba bien, que me mandaran al médico, que no podía comer, que no podía dormir, que no podía hacer nada. Estuve mucho tiempo pidiendo que me llevaran al hospital pero no querían.” Mamadou hoy ya está en un hospital, concretamente en el único centro médico de Cataluña especializado en tratar la tuberculosis. “Yo pienso que la causa de la enfermedad es el CIE, porque yo antes no tosía, pero cuando llegué allí todo empezó”.

Hace 10 años que Mamadou abandonó el trabajo agrícola en su Senegal natal, en busca de su hermano que vive en España. “La entrada fue un poco difícil porque pasamos dos días en el mar. La patera donde estábamos estaba toda estropeada, la policía nos rescató a todos. Si no, aún estaríamos allí”. Mamadou pisó suelo español por primera vez en Fuerteventura y posteriormente fue trasladado a Andalucía, donde fue liberado. Su experiencia en el campo le permitió encadenar varios trabajos agrícolas durante años pero en 2012 se encontró sin opciones en el sur y decidió moverse a un piso en Lleida, cerca de su hermano. “Vinieron a la casa donde vivíamos siete personas y detuvieron a todos los que no teníamos papeles”. Fue el 25 de marzo del 2014.

Los síntomas de Mamadou empezaron tras 10 días de encierro en el CIE de la Zona Franca de Barcelona. Tenía frío, no podía comer. Tenía fiebre y había perdido las fuerzas. “Yo cogí esto allí dentro, antes no estaba enfermo. Un día tosí y saqué sangre. Bajé para buscar si había enfermera pero era domingo, y no había nadie”. Hasta los 30 días de encierro no fue trasladado al Hospital Clinic. Dio positivo en una de las enfermedades más antiguas que afectan al ser humano: tuberculosis. En ese momento se le otorgó la libertad.

Mamadou lleva tres meses de tratamiento y, en el mejor de los casos, le faltan otros tres. “Yo de momento estoy aquí para curarme, esta es la idea que tengo. En el centro hay gente que lleva uno o dos años, yo no sé cuanto tiempo voy a pasar aquí”.

 

Un reportatge que també trobareu a El Diario.es

#decaracontraelcie. Fes-te una foto amb els teus motius per tancar el CIE!

foto_modelTeniu un minut? Us animem a fer un petit gest més per enfortir la difusió de la campanya i assegurar l’èxit en les mobilitzacions dels propers dies 17 i 18 d’octubre!

La proposta que us fem consisteix a:

1. Descarregar-se el cartell adjunt i escriure-hi una raó breu per al tancament del CIE (pot ser la mateixa de l’adhesió al manifest).

2. Fer-se una fotografia amb el cartell. Volem obtenir el màxim de fotografies per tal que l’acció sigui massiva! Per tant, us animem a que, individualment, tothom es faci la fotografia amb el seu motiu per tancar el CIE de BCN. I també a fer fotos conjuntes, per entitats, etc..

3. Penjar-la a Twitter a partir del dimarts 7 d’octubre amb el HT #decaracontraelcie i menciónant a @tancaremelcie (per tal de poder compartir-vos).

L’objectiu és demostrar que hem perdut la por i que tots i totes posem la nostra cara contra la vergonya del CIE de Barcelona. Algunes de les fotografies es podran visualitzar a l’acte del 17 d’octubre i els cartells es podran reutilitzar a la protesta del dia 18.

Aquí teniu una proposta de possible Tweet per publicar la foto:

“(Jo/Nosaltres) #decaracontraelCIE #17O (motiu, ex: per aturar les tortures) + (link foto) + @tancaremelcie, i tu?”

Mireu qui més ha donat la cara:

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Gràcies! Si tots/es anem #decaracontraelCIE, ho aconseguirem! #tancaremelCIE!