Los rostros del CIE, Zauhi Mohamed

Pau Coll – Ruido Photo
Pau Coll – Ruido Photo

Els propers dies us donarem a conèixer els rostres del CIE recollits en el reportatge de Pau Coll per Ruido Foto. Són persones que han passat per Centres d’Internament per a Estrangers de tot l’Estat i mostren la seva experiència i vivències posteriors.

Ion Starescu. Rumania, 56 días en el CIE.

Ion era vigilante de seguridad en Rumania, un oficio que lo convirtió en un hombre rudo. Vino hace ocho años. Trabajando en la construcción en Madrid se gana mucho más que como custodio en Buzău, su ciudad natal, pero al poco tiempo se quedo sin trabajo y en la calle. Pensó en regresar pero su pareja, una inmigrante peruana con problemas de salud, le hizo quedarse. Actualmente vive en un descampado a cambio de vigilarlo.

Durante la conversación su novia le llama en varias ocasiones, tiene miedo de que sea demasiado sincero. Ion esta amenazado. “Vino el jefe de la policía y me dijo -piénsate en hablar al periódico o a otra cosa porque tu puedes morir en cualquier momento, sabemos donde vives-. No pasa nada, nadie tiene dos vidas, por dios”. A Ion lo detuvieron volviendo de un comedor social, era el 29 de abril de 2014 y lo encerraron en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid. “Es más como una cárcel de Guatemala, por dios, traen un perro y un perro no come . Entré con 84 y mira como estoy ahora, 60 kilos peso, en dos meses.”

A Ion le notificaron cinco veces orden de expulsión. Cuenta como en dos ocasiones le subieron a un vuelo comercial que se dirigía a Rumania. Iba maniatado y escoltado por cuatro agentes, pero encontró la manera de impedir su deportación. “Les pedí que quería hablar con el comandante de el avión. Yo tengo la familia aquí, yo no quiero viajar a Rumania, le dije. -No pasa nada, en cinco minutos eres libre, yo soy el comandante y el avión es mío-“. Repetidamente, los policías golpearon a Ion en las costillas pidiéndole que hablara en castellano, pero el piloto del avión solo hablaba rumano. Los pasajeros estaban asustados. Asegura que en el furgón de vuelta los golpes se repitieron, siempre en el cuerpo. Nunca en la cara.

Ion cuenta que después de las agresiones ni el doctor del centro ni Cruz Roja le quisieron hacer un parte médico. También afirma que recibió golpes dentro del CIE. “Los que más reciben son los de Suramérica, reciben mucho más, no sé porqué”.

“Yo tengo mi pasaporte, yo me voy solo a Rumania, no con violencia, no con golpes, así, me voy cuando yo quiero porque soy europeo, hoy estoy aquí y mañana en Francia, o donde quiera”.